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MI ABUELO CELSO Y MI ABUELA FELISA, CON SUS HIJOS JOSÉ DESIDERIO -MI PADRE- RAMONA E IRENE ,FOTO PARA LA MATRICULA DE INGRESO.-

MI ABUELO CELSO Y MI ABUELA FELISA, CON SUS HIJOS JOSÉ DESIDERIO -MI PADRE- RAMONA E IRENE ,FOTO PARA LA MATRICULA DE INGRESO.-

MI ABUELO CELSO VIERA PÉREZ Y MI ABUELA FELISA MONTERO.-

MI ABUELO CELSO VIERA PÉREZ Y MI ABUELA FELISA MONTERO.-

DON DELSO VIERA PEREZ
MAESTRO de OBRAS a quien el propio Obispo Segura que como Uds. saben estuvo en Coria de Obispo, siendo después Arzobispo de Toledo, Cardenal de Sevilla y después Primado de España, pues bien, éste importantísimo y Rvdmo. Doctor de la Iglesia, al dirigirse y hablar con mi abuelo le daba el tratamiento llamándolo: DON CELSO, por supuesto -como lo hacia toda la gente-. No sé quien le nombró Maestro de Obras de la Catedral de Coria, pero voy a relatar unos hechos que oí contar algunos de mis antepasados en varias ocasiones. En estos hechos demuestra su ímpetu, sabiduría, el amor al trabajo, su genio (que hemos heredado todos los Viera) y la lucha constante de guerreros y luchadores que tuvieron nuestros antepasados los: LUSITANOS VIERATOS, más adelante en él capitulo correspondiente les narraré lo que hizo mi abuelo en la Iglesia de Santa Maria de Caurium que seria primer silla episcopal (después de la Reconquista o Santa Cruzada) del Obispo Navarrón “el canónigo Segoviano” nombrado por Alfonso VII, éste Rey de León concede al Obispado privilegios y donaciones….. Por la cual, el emperador de España, esto en auxilio divino, justamente con su esposa Bernegales, concede a la iglesia de Santa Maria de Coria y a su nuevo obispo Don Navarrón, en derecho hereditario, todas las iglesias fundadas intramuros de la ciudad, todas las iglesias del Obispado y los monasterios ya existentes y los que luego se edificares, para que siempre los juzgue y disponga de ellos según sus beneplácitos. Hace donaciones de la tercera parte de las casas y réditos reales de la ciudad de Coria, y de las heredades reales presentes y futuras, a saber de las tierras, huertos, molinos, hornos, baños, tiendas, portazgos, peces, carnes, bestias y ganados.

El rey Alfonso VII quien hizo tal cosa como afirma Velo y Nieto y que comenta Pedro Pablo Alonso en su libro Coria, editado por el Ayuntamiento. He insertado esta interesante información porque más adelante iremos viendo como estos “Reyes, Nobles, Caballeros o caballeretes e Hidalgos” castellanos se repartieron los bienes de los musulmanes -nuestros antepasados- a los que mataron sin compasión en aquella SANTA CRUZADA, será más adelante. El otro hermano de mi abuelo, DON JOAQUÍN era Clérigo o Curato de la Dei et Sanctae Apostolicae Sedis Gratia Episcopus Cauriensis.

En época del Obispo Segura o del Obispo doctor Don Dionisio Moreno Barrios (1928-1934) mi tío abuelo,
El Clérigo o Curato: Don Joaquín Viera Pérez, se encontraba en un pueblecito de Cáceres, que estoy investigando y llegó por allí para hacer la visita episcopal uno de estos dos Obispos; pues bien el tal Obispo, no fue directamente a la Casa Parroquial, ni a su Iglesia, sino a casa de un cacique, o cacica del pueblo, donde le obsequiarían con un sabroso chocolate, bizcochón y perrunillas y algún albondigón ó croquetas de jamón con pitarra, para cenar naturalmente. Una vez terminada la merienda-cena, el sermón y la oración de gracias y, saciado su ya buen nutrido estomago, el Rvdo.e Ilmo. Sr. Obispo Cauriensis, dice: “¡Que busquen al Sacristán!”, que por allí estaba curioseando y esperando las plegarias, y le ordena: “Dígale al Sr. Cura Don Joaquín que le dé los libros parroquiales para que firme la visita Pastoral”.

El Sacristán saliese rápido -quizá con su barriga vacía- a dar el recado a mi tío abuelo. Mi tío contestole: “ Dígale al Sr. Obispo que los libros parroquiales se firman en la Iglesia”.- El obispo parece ser que furioso marchose a Caurium donde hizose el escrito de destierro para mi tío abuelo, desterrándosele a un pueblo lejos, lejos, quizá de la comarca de las Hurdes de acá o de las Hurdes de allá -que estoy investigando-. Mi tío con el carácter de un descendiente de VIRIATO por tanto gran guerrero y luchador de los más furiosos, de eso estoy completamente seguro, pensó y dijo: “Que vamos, ni un maravedí más de la Curia de Caurium”. Negándose a ir al destierro, se encerró en su casa a estudiar y leer que era lo suyo y le gustaba. Como tenia qué comer, vivía en la casa, que supongo, seria la del zapatero su padre, mi bisabuelo, el portugués.
Mi abuela Felisa una gran Vettona le hacia la comida que el clérigo se ganaba con las misas de difuntos, responsos, promesas y plegarias que le encargaban los vecinos de Caurium diciéndolas en la Iglesia Catedral de la Asunción en un altar que por allí le buscarían para el solito.- El mi “ pobrino y cutaíto” clérigo de Dios no volvió nunca más a estar de curato en ningún pueblo, ni tuvo que recibir ni aguantar más visitas episcopales.- Por los años 1941 o 42, yo tendría 15 años vinimos desde Granada mi hermana Blanca y yo, fuimos a visitar a mis abuelos en Coria que Vivian en la calle: Del Cuerno, mi abuela Felisa me dijo”: Sube Pepe a ver a tu tío el cura Don Joaquín a su habitación”. Entré en aquella habitación tan llena de libros y Pergaminos antiguos y por primera vez en mi vida olí a ciencia, olor característico que no se olvida pues te deja por un momento en otro mundo de misterio y cosas raras. Me incliné un poco, para besarle la mano, como hacíamos por aquellas fechas con todos los curas, pero él se retiró un poco y cogiendo mi mano con fuerza tiró de ella hacia abajo para que no la besara como queriendo decir: “¡Esto no se hace!” Fui a besarle y abrazarle y quedé un poco deslumbrado por el resplandor de su sotana adornada con algunas perlas de cera y llena de lámparas y lamparones por haberle caído manchas en la misma de las ricas sopas de tomate que mis abuelos hacian para desayunar en el verano y que comíamos con jígus traídos diariamente de una viña por mi abuelo. No te extrañes, amigo, por aquellas fechas ni había lavadoras ni quita manchas. Se lavaba en él rió Alagón y las sotanas de año tras año. No sólo tenía lámparas y lamparones la sotana de mi tío, las tenían casi todas, por esas fechas. También las de los Obispos.
Los clérigos empezaban a ser algo rebeldes y revoltosos, ¿Se acuerdan Uds. Del Cura Merino? Aquel fraile, clérigo, curato o cura como dicen hoy, ingresó en la orden franciscana y luego colgaría los hábitos para unirse a los guerrilleros y luchar contra los franceses en la guerra de la Independencia. Volvería después al convento; luego a la cárcel; se escapó, volvió a huir quizá por Portugal y en el 1852 al ir la reina Isabel II a dar gracias por haber parido tan maravillosamente como una reina a su hija Isabel, el cura Merino se le acercó, no para piropearla, no para bendecidla ni admirarla sino para clavarle el machete de su lucha revolucionaria, pero ¡Ay! Roma no paga traidores, fue sentenciada y ejecutado en Madrid el 7 de Febrero del mismo año 1852. Los curas empezaban a ser muy guerreros. ¿Por qué cuento éstas anécdotas aquí y ahora, al principio? Sencillamente para recordar que en los tiempos de la Reina Isabel II en la reunión del concejo de Caurium del 13 de Marzo de 1834 se ordena que: Todo molinero, ganadero, curtidor o cualquier persona que vea a alguna partida de gente armada o cualquier otra que pueda presentarse con el objeto de oponerse al legítimo gobierno de Nuestra Señora Isabel II se personen a dar parte a la autoridad”. En la misma línea de preocupación por el respeto a la reina Isabel y en contra de los partidarios de Carlos se recoge en los libros de acuerdos municipales del Ayuntamiento, a raíz de un decreto del Intendente de Extremadura, que ordenaba que se ocupen inmediatamente las temporalidades de los licenciados seculares de cualquier clase que hayan abandonado o abandonasen sus iglesias para unirse a las filas de los rebeldes o a sus juntas.-Se toman todo tipo de medidas para evitar y reprimir a los rebeldes, de esta forma en el concejo de 30 de abril de 1834 se decide que “habiendo tenido noticias por el alcalde de Torre de don Miguel de que el cura Merino (defensor de la causa absolutista y carlista) ha sido derrotado y que intenta introducirse en Portugal con unos pocos facciosos a caballo. Se Acuerda que salgan de esta ciudad 24 urbanos a caballo para reunirse con otros y perseguir a los rebeldes” Esto se puede leer en la Pág.85 del libro: CORIA cuyo autor es: Pedro Pablo Alonso Editado por: el Excelentísimo Ayuntamiento. Por éstas informaciones se pueden entender que los clérigos de aquella época empezaban a ser muy contestatarios, políticos y mezucones, cualidad ésta que tanto daño haría después a España y que en su momento veremos cuando relatemos los tristes y desagradables hechos de: LA SANTA CRUZADA CONTRA EL COMUNISMO, JUDÍOS Y MASONES llevada a cabo por los Monárquicos y monárquicos-falangistas-Tradicionalistas, la Iglesia, el Capitalismo, Banqueros y grandes Terratenientes; todos juntos en unión desfilaron y cantaron aquello de: “Por Dios, por la Patria y el Rey lucharemos nosotros también.” “¡Que bien!” “¡Qué bien!” “¡Qué bien!” Y juntos en unión de la mano del “Espíritu Santo” FRANCISCO FRANCO, Caudillo de España por la Gracia del Espíritu Santo y de sus Ángeles Guardianes, como por ejemplo: aquellos desalmados en la Extremadura Norte, Coria, Ceclavin y Sierra de Gata, el Capitán Corbin, y concretamente en Villamiel: Sabino Pérez junto con el Alcalde, Andrés Pacheco y su yerno, Casto García González a la sazón Jefe local de Falange y segundo hombre en importancia de esa organización en toda la comarca de la Sierra de Gata tras el ya nombrado SABINO PÉREZ ESTÉVEZ estos chulos, matones, criminales desalmados, monarco-Franquistas fueron de los mayores criminales que actuaron en España en aquella Santa Cruzada. La represión fue EXTREMA Y DURA.
Yo en este trabajo de Biografías nombraré algunas de las personas inocentes que estos sicarios monárquicos-falangistas-fascistas asesinaron en mi pueblo Villamiel (Cáceres) y la Comarca de la Sierra de Gata, comarca de Coria, Ceclavin etc. etc. ¿Qué para qué? Para HONRAR SU MEMORIA y rendirle un HOMENAJE y que nunca jamás se vuelvan a repetir hechos como estos en España. Ni en una orilla ni en la otra.

EN LA PIEDRA MAESTRA DE LA CÚPULA….. Felisa

La otra anécdota que relato le ocurre al hermano del clérigo: DON CELSO mi abuelo, otro ¡¡gran VIERA!! Siendo maestro de obras de la Catedral de Caurium, y Obispo de la misma el doctor Segura que posteriormente seria Cardenal de Sevilla dice éste a su maestro de Obras: “Don Celso, como Uds. Sabe ésta iglesia Catedral de Nuestra Señora de la Asunción, debido al terremoto de Lisboa de 1755 el cual fue de tanta fuerza, que estos clérigos, Canónigos y Beneficiados, legos y demás servidumbre me dicen constantemente que tienen mucho miedo que les puede caer la cúpula encima y sepultarlos cuando estén rezando ó cantando gregoriano con este tan maravilloso órgano sonando y las campanas repicando. Que además la grieta que hay en el atrio parece que cada día que pasa está más abierta como si la Catedral se estuviese corriendo hacia él río Alagón, así que por todo esto, Don Celso, tiene Uds. que encontrar una solución.”
Mi abuelo que era hombre de pocas palabras y bastante impulsivo con sangre lusitano-vettonica dijo a su Eminencia y muy Rvdo. Doctor Obispo SEGURA: pensaré, pensaré y buscaré la solución. Mi abuelo, pensó, buscó y buscó y como yo digo a mis hijos: Hijos, quienes buscan encuentran. Un día le dijo al Ilmo. y Rvdmo. Obispo Segura: la solución al corrimiento de la Catedral, es sencilla, todo el declive de monte hasta el río Alagón lo vamos a plantar de Nopal, (planta de la familia de las cácteas, de tallos formados por una serie de paletas carnosas y llenas de espinas, cuyo fruto es el jígu chumbo) o sea: chumberas. El Obispo que de esto no entendía, porque no era lo suyo, ya que lo suyo era rezar para que no se corriera la catedral. Le dijo el Obispo muy extrañado: ¿Cómo? Sí Eminencial -contestó Don Celso-. Cuando las chumberas enraícen todas unas con otras y se vayan reproduciendo por todo el monte llenándolo, dirigirán las mismas para todos los sitios y sobre todo para lo más fresco y húmedo en dirección a los cimientos de la Catedral, éstas, serán como una malla de acero que irá envolviendo todo el declive y evitará el corrimiento de ésta. ¡¡Esa era la solución!! Se comenzó la plantación del monte. Crecieron y crecieron las chumberas, hoy siguen. Si levantara la cabeza de su tumba el Iltmo. y Rvdmo. Cardenal SEGURA vería que La Catedral está en su sitio no como querían sus licenciados Teólogos: Canónigos y Beneficiados y demás rebaño.
El segundo problema era: Que dicen los clérigos y demás servidumbre que se podía caer la cúpula y sepultarlos. Lógico. En el libro: Escrito por Pedro Pablo Alonso sobre CORIA del año 4-junio de 1999 editado por: el Ayuntamiento de Coria, (Pág.59) transcribe en su mayor parte uno de los acuerdos que se tomaron en la reunión del Ayuntamiento del 8 de enero de 1756, dice: …causó graves desperfectos en la Catedral hasta el punto de no hay en Coria iglesia donde cómodamente y con la debida solemnidad se puedan celebrarlos divinos oficios por el cabildo de Santa Iglesia; Esta situación hizo que el cabildo y demás autoridades religiosas acariciaran la idea de transferirla con el beneficio curato que en ella se sirve por siete curas y el tribunal eclesiástico a otro de los pueblos de la comprensión de este obispado. Ante esta situación el concejo reacciona comentando que… de ponerse en ejecución serán graves los perjuicios que resulten a esta ciudad en su honor y mayor lustre que la da la subsistencia de dicha Santa Iglesia en ella, a la que tiene notorios derechos ‘por la posesión de muchos siglos. Para evitar el traslado se acordó por “ esta muy noble y leal ciudad, su procurador síndico general y procuradores sesmeros de su tierra, que para evitar los referidos perjuicios se haga a su debido tiempo, oposición en su nombre a la perpetua o temporal traslación o mutación que se intente hacer de la referida Santa Iglesia Catedral a otro pueblo en el juzgado del Ilustrísimo Sr. Obispo de una diócesis y demás juzgados que se estimen competentes y toquen en cualquiera manera al conocimiento del expresado negocio”.
El documento que he transcrito en su mayor parte, constituye uno de los acuerdos que se tomaron en la reunión del ayuntamiento del 8 de enero de 1756 y da la idea de la relación tan estrecha que se establece entre las autoridades civiles de esta ciudad y su obispado. En el Acta del Ayuntamiento del 2 de Febrero de 1756 se dice que “se arruinó la linterna de la torre y las bóvedas de la capilla Mayor y del Sagrario y parte del crucero. En el legajo 195 del archivo de la catedral se lee la” Relación de los sucesos que ocasionó el formidable y espantoso terremoto que padeció esta ciudad el día primero de Noviembre de este año al precipitarse a cantar el Evangelio de la Misa solemne, a las nueve y media poco más o menos. Esta ciudad padeció toda ella un tan espantoso y formidable terremoto que lo más de los edificios quedaron sentidos y mucha y muchos expuestos a la ruina; Pero en donde ejecutó su mayor estrago, fue en esta Santa Iglesia pues arruinó una gran parte de su suntuosa torre, cayendo con ella la campana del reloj, este esquilón obrería de las alhajas, pontificales de los Señores Obispos y Capilla del Santísimo que estaba debajo de la torre. ¿Saben Vds. cuantos daños, heridos y muertos causó el terremoto? Vamos a seguir leyendo este importante documento: “De las ruinas quedaron muertas veinte personas, muchas heridas de muerte que les sobrevino a los más de ellos, y las otras quedaron impedidas… arruinose también la Capilla Mayor y destrozose la parte superior de su magnífico retablo nuevo, cayose también parte de la bóveda del cuerpo de la Iglesia, parte dela sacristía baja, de la bóveda del claustro de la vivienda del campanero.
Todo esto se lee en las Págs.62 y 63 de libro: CORIA, autor Pedro Pablo Alonso editado por el Excmo. Ayuntamiento. Para comprender bien la anécdota que voy a narrar del Lusitano-Vettonico: DON CELSO VIERA PÉREZ, mi abuelo, había que conocer todos estos detalles del terremoto del 1756.

¿Cómo no iban a tener miedo los Canónigos, Beneficiados y hasta el mismo Iltmo y Rvdmo. Obispo Segura? Era para eso y para más.-
Mi abuelo montó los andamiajes que tendrían que ser enormes para llegar a la cúpula y tejado de La Iglesia Catedral de Coria y hacer esto en aquellos tiempos debería ser un experto en esta clase de Obras.- Dicho y hecho y manos a la obra. No sé el tiempo que duró ni cuántos hombres trabajaron allí con mi abuelo Celso. Ignoro si en el tiempo que duraba el trabajo diario, los Canónigos, Beneficiados y demás servidumbre, hacían su trabajo de los Oficios religiosos con gregoriano , órgano y campanas , pero conociendo la idiosincrasia de esta gente estoy seguro que perderían mucho tiempo mirando las musarañas y curioseando los trabajos que hacia el maestro de obras Don Celso.-Me hubiese gustado estar allí y observar el comportamiento de aquel descendiente del Lusitano Viriato, ya que él no podía ver a la gente parada, reaccionaba produciendo unos soplidos y resoplidos con feroz ímpetu como el jabalí “viejú canú” que conoció en las Hurdes de allá y comía destrozando los huertos a los pobriños y cutaítus “Jurdanos” que él tan amenamente describía en sus charlas.
Supongo que aquellos andamios que montó para escalar la cúpula tendría escaleras, porque sucedió que una vez terminados los trabajos y antes de desmontar los mismos el Iltmo. Rvdmo. Obispo Segura le dijo: Don CELSO, me dicen los Canónigos, Beneficiados y servidumbre: Que siguen teniendo miedo; que no creen que esto haya quedado bien que esto todavía se les puede caer encima.- ¿Qué? ¡Por favor! ¡¡Señores!!, Dijo él, quedando en silencio pero resoplando y resoplando- ¿¡ Miedo?? ¿¡Miedo!? ¿Quién dijo miedo? Digo yo.

Hubiera querido ver a mi abuelo soplar y resoplar allí dentro de la Iglesia Catedral pues con el eco de la misma me habría parecido ver y tener delante la máquina de carbón del tren correo que pasaba por Cañaveral (Cáceres y que tuve de madrugada por primera vez ante mí en mi vida con cinco años allá por el 1932 cuando nos fuimos a Granada.- Esa primera vista de una máquina de carbón llegando en la oscuridad y viendo solo un ojo muy grande luminoso soplando y rugiendo, cada vez más fuerte, más fuerte pitando y pitando, ¡¡ Yaaa ya vienee, ya vienee ¡! Decía Don José mi padre, mi maestro; ¡¡Mirar, mirar que grande ¡lo primero que llega es la máquina! Después veréis los vagones. ¡Ya llega! ¡Ya llega! Grita mi tío Marceliano. ¡Aparta Fernando! ¡Apártate Blanquita! A Julián y a mí nos tenia cogidos por la mano mi padre; Os cuento esto aquí y ahora porque con la edad que yo tenía nunca se me puede olvidar como sopla y resopla la máquina de un tren de carbón de aquellos tiempos, pues mi abuelo Celso, soplaba y resoplaba igual, naturalmente comprendan ustedes que yo me crié en Andalucía. Don CELSO, al igual que sus antecesores de la Tribu de los Lusitanos de Viriato y los vecinos de estos los Vettones pues de ambas Tribus tenia sangre y ¡Qué sangre! Le dijo al Obispo Segura: Mañana Eminencia a la hora del rezo de maitines desearía que usted ordenara que estén todos los incrédulos aquí y, por favor, usted también. Les voy a demostrar como hago yo los trabajos. Se fue a su casa, supongo que aquel día no le sentarían bien las sopas de tomate o de ajo; Aquel día seguro que tomaría varias tazas, ¿de tila?, ¡Uy! De tila, de café y además torrefactazo portugués marca “El Caracolillo”. Era muy cafetero, su marca preferida era esa. Ahora sí que resoplaba y ¡Cómo!
Pensó y pensó y exclamó: ¡¡FELISA!! ¡¡FELISA!! Tienes que acompañarme a la Iglesia Catedral mañana les voy a demostrar aquestos clérigos como son mis trabajos.
Al día siguiente, mis abuelos fueron a la Iglesia Catedral de la Asunción, antes que llegara toda la servidumbre eclesiástica. Mi abuelo, subió a la cúpula y en la piedra maestra de la misma que él había colocado ató unas cuerdas para hacer un asiento con tablas en una especie de columpio como los que hay en los circos pero con tablas y agarraderas, a una distancia de la piedra que sentado en la tabla pudiera llegar con las manos a la misma. No se trataba de representar la leyenda de la Alambra, donde en la puerta de entrada en su arco hay una mano y en la piedra maestra hay una llave grabada. Diciendo la leyenda: que cuando esa mano alcance la piedra se caerá la Alambra. ¿Qué pretendía hacer aquel VIERATO? Esperen y verán.

Llegaron todos: Canónigos, beneficiados, pertiguero, organista. Campanero, y por fin, su eminencia Rvdmo. Sr. Obispo de Coria doctor Segura. No hubo protocolo. Mi abuelo, les dijo unas palabras de exposición de los trabajos realizados. Supongo breves y mirando y resoplando se dirige a todos y dice: Esta es como saben ¡mi mujer! ¡Felisa!, Va a subir conmigo allí arriba. Vamos a comprobar si esto se cae. Si quieren retírense. Cogió mi abuelo a Felisa y para arriba por las escaleras. ¿De rampa? ¿De peldaños? O ¿Caracol? En esta modalidad última él era un experto. ¡Pena penita pena! La mía no haberle preguntado a mi abuelo como habían sido aquellas escaleras por donde subieron a todo lo alto. Allí, vieron asombrados como mi abuelo indicaba a Felisa su mujer que tomara asiento en el columpio que él había elaborado para éste menester. El también se sentó en el mismo. Cogió un martillo de albañilería de esos llamados macetas, en sus manos un cincel y martillazo va y martillazo viene, ¡duro que te pego y más duro que te pego! Al cincel. ¡Poum, poum, POUM! Pero ¿Qué hacia Don Celso? Se preguntaría toda la servidumbre divina de Caurium. Ahora lo verán. Cuando terminó de pegar martillazos a la piedra maestra, bajaron para abajo mi abuela Felisa y mi abuelo, entones aquel hombre resoplando y fatigado, dirigiéndose a su Eminencia Reverendísima Sr Obispo Segura y a los que había a su alrededor les dice: ¿Creen Uds. Que yo que he arreglado la Cúpula y puesto su piedra maestra habría subido allí arriba para columpiarme con mi mujer FELISA, Madre de mis hijos, y darles esos martillazos a la piedra en todas direcciones, si la cúpula fuera a caerse?, ¿Eh, eh, eh? Y resoplando como la locomotora del tren, sigue ¿Cómo creen Uds. que esto se va a caer, con esos martillazos que he dado en la Piedra Maestra de la cúpula, y, si el trabajo se hubiera hecho mal, FELISA y yo, habríamos caído al vació desde allí arriba?. Allí, arriba, en la Cúpula, y en su piedra, con esos martillazos he esculpido el nombre de FELISA.

Yo supongo, que con un genio terrible y sopla que te sopla, abandonó la Catedral de Coria aquel Arquitecto nato: Don Celso Viera Pérez, como más adelante tendrán Vds. la ocasión de comprobar.

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